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Los hongos de esta clase, los
dictiostélidos, son muy comunes
en estiércol, suelo y restos vegetales, donde se alimentan
de microorganismos . A pesar de eso, son difíciles de ver
en la naturaleza por su diminuto tamaño. Las fructificaciones
son efímeras, y la fase vegetativa es microscópica.
De hecho, se trata de amebas haploides que devoran bacterias. La
clase consta de dos órdenes, Actyosteliales
y Dictyosteliales. En este último, el género
más conocido es Dictyostelium. La especie D. discoideum
es un organismo modelo muy estudiado en laboratorio.
Por curiosidad, le pedimos a una IA que nos generase el
ciclo vital de un dictiostélido.
ha quedado bastante apañado, aunque hay que comentar algo más sobre la fase de
agregación de las amebas. Estas forman un cuerpo con aspecto de babosa, el
pseudoplasmodio migrador,
que al final dejará de moverse y formará el cuerpo fructífero o esporangio. Resulta
llamativo que las amebas se dividan el trabajo: unas se sacrificarán para convertirse
en células del pie, mientras que otras se transformarán en esporas. De ahí su
interés como organismo modelo...
Nota curiosa: hay pseudoplasmodios depredadores, cuyas
amebas pueden devorar a las de otros plasmodios. A veces, las amebas
pueden enquistarse, formando microquistes o microcistos (no
confundir con los macroquistes, que ocurren en la reproducción
sexual por fusión de dos amebas). Las amebas se atraen entre
sí mediante feromonas, concretamente AMPc (antes denominada
acrasina) y otras.
En Internet hay páginas sobre estas fascinantes
amebas sociales, con vídeos en los que se muestra
el proceso de agregación, los pseudoplasmodios, etc.
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