Simónides

Nacido en la pequeña isla de Ceos, Simónides viajó por toda Grecia, componiendo obras de encargo para nobles y tiranos. Frecuentó las cortes de Tesalia, de Atenas (en tiempos de Hiparco, y después). Se ha dicho de él que anticipa el tipo del poeta, educador itinerante y mercenario, en varios respectos. Uno de ellos es su aspecto de intelectual y crítico, al servicio de los ideales de patronos, y como exponente de un saber tradicional. Simónides compuso una gran variedad de poemas: peanes y trenos, cantos triunfales y epigramas funerarios. Se le considera el inventor del epinicio, canto destinado a celebrar la victoria en un certamen, que Píndaro llevó a su culminación artística. Sus trenos y sus poemas le dieron singular fama. Su lenguaje sencillo y su contenido, así como su talento para la expresión sucinta de las sentencias, le hicieron impar en estos géneros. A Simónides se atribuyeron luego muchos epitafios famosos, de dudosa autoría. Desplazó a los dioses del centro de sus poemas para centrarlos sobre el trágico destino del hombre. Recomienda, como tantos otros, el ideal de la «prudencia», la sophrosyne tradicional, con tonos precisos e imágenes nuevas. Otras veces pinta una escena de sorprendente patetismo, como la de Dánao encerrada en el arcón en medio del oleaje nocturno, abrazando a su niño dormido

 
 
Baquílides

Gracias a dos rollos de papiro descubiertos a finales del siglo pasado en una tumba egipcia conocemos hoy una parte de los Epinicios y los Ditirambos de Baquílides, sobrino de Simónides y rival, algo más joven, de Píndaro como autor de himnos de victoria por encargo. Píndaro se compara a sí mismo con un águila. Baquílides, al final de uno de sus poemas, alude a su propia persona como "poeta de dulce lengua, el ruiseñor de Ceos". El contraste entre ambos destaca la superioridad de Píndaro y el cuidado y buen oficio de Baquílides, poeta delicado, muy buen narrador, elegante y correcto, sin el impulso del genio. Esta claridad de su composición y su estilo más fácil llevó a Hierón, tirano de Siracusa, a preferirle como cantor de sus victorias olímpicas al altivo Píndaro.